"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

lunes, 6 de julio de 2015

Pilar Rahola habla a jóvenes

Si eres de la parte de España que no es Cataluña, no hace falta poner los altavoces; solo prepararse para algo sorprendente:


lunes, 29 de junio de 2015

Chantaje social

Me he enzarzado en Facebook con el "no-marido" de una ex-amiga (espero que hasta aquí se entienda) en una discusión sobre maricones. La cosa sucedió como siempre: en cuanto dices las cosas como son sobre el tema en cuestión, los esclavos del lobby gay abren su cámara de los horrores hablando de curas pedófilos, de los aliados con dictaduras, de los que van a misa y luego son malíiiisimos y bla, bla, bla... En definitiva, el tío va y desvía el tema lanzando un imberbe "¡y tú más!".

La cuestión empezó por la imagen que mi ex-amiga puso en su Facebook sobre un tipo ateo y marica al que, por lo visto, había que agradecer poder disfrutar del ordenador por haber sido el inventor del primer ordenador que ayudó a acabar con la segunda guerra mundial. Según se decía en esa misma imagen, le habían quitado ese honor y título por ser "gay".
Ateo, "gay", inventor de un artilugio que hoy en día todos usamos... ¡uf! Hoy por hoy no habría tenido necesidad de inventar nada para triunfar.
Yo comenté que no se preocupara, que ahora los maricones se están vengando muy bien con su chantaje psicológico y social.
Con ese comentario ya cometí dos delitos: emplear el término MARICONES y dejar de manifiesto que no les puedo ni ver.  Pero es que demás añadí otro comentario: todo el mundo sabe que, de no ser por internet, muy poca gente no profesional utilizaría el ordenador. Seamos sinceros: muchos, sobre todo de una determinada edad, lo primero que esperan ver en la pantalla es Google, y si no, ya se pierden; por no hablar del uso del correo electrónico, de las redes sociales, foros, etc. Pues resulta que toda la organización de datos e información de internet se basa en el "hipertexto", un sistema inventado por un sacerdote jesuita, el P. Roberto Busa. Ese fue mi tercer comentario.

Y entonces sucedió lo que comenté al principio. El no-marido de mi ex-amiga, programador informático, al parecer no sólo no tenía este dato en su cabeza, sino que le sentó fatal enterarse. Imaginaos: ateo, comunista,  devoracuras y ahora resulta que le debe a un jesuita el que todos los meses le caiga una paga. Menudo disgusto. 
Y ojo: lo de "ex-amiga" no es porque hayamos discutido por este asunto ni ningún otro, sino porque me he dado cuenta desde hace un tiempo (coincidiendo más o menos desde que conoció a este tipo), de que ha dejado de fiarse de mí. Todas mis amigas me llaman para notificarme sus acontecimientos importantes, buenos y malos. Para ella han pasado varios últimamente y los he conocido siempre por terceras personas. Así que me di por enterada de la situación sin mayor problema.
A ver: a mí los maricones, como si les está subiendo un lagarto por la espalda y no quieren que les avisen. Vale, no lo haré. Allá tú. Pero lo que no soporto es que me obliguen a decir que es normal llevar un lagarto venenoso corriendo por el cuerpo e incluso que arruinen mi vida si intento decir lo contrario.

viernes, 3 de abril de 2015

A veces me da que pensar

Vamos a ver. Es que este tipo de cosas me ha pasado ya más veces. Resulta que veo por ahí esta imagen y decido buscarla en internet para enviársela a una amiga mía porque sabía que le podía hacer gracia, si es que no la conocía ya.


Bueno, pues entro en casa de Mr. Google y escribo mal lo que quiero buscar. En concreto, veo que lo que he escrito a toda prisa es: "está en cde un historiador". Así. Palabra.
Hasta ahí más o menos normal, porque una a veces es un poco zarpas y si voy de prisa, más. Lo terrorífico es que, como resultado, me salieron un montón de imágenes de CASAS, es decir, del único término que NO estaba escrito, aunque sí que era esa mi intención.
¿Google me lee el pensamiento? ¿O será verdad que tengo un enano metido dentro del ordenador?

jueves, 26 de febrero de 2015

El rojerío con sus ignorantes argumentos

Me llama la atención el medio-argumento que esgrime el vulgo más vulgar para defender la salida de la religión de los colegios:
- Si quieren enseñar a sus hijos la religión, que les lleven a las catequesis. Yo ahí no digo nada, es cosa suya.

¡Ooooohhh, qué bueno eres, que nos dejas (de momento) dar religión en nuestras catequesis!
Si a mí en mi adolescencia se me hubiera ocurrido decir que no sé para qué damos inglés en el instituto, que para eso ya hay academias, y que quien quiera aprender ese maldito idioma, que vaya a una de ellas y a los demás que nos deje en paz, ni siquiera me habrían respondido. Pero nadie. Me imagino caras perdonavidas sonriendo y pasando a otro tema.

Luego viene lo mejor. Sí, porque este tipo de conversaciones siempre tienen la misma estructura:
- Otra cosa es que se diera Historia de las Religiones, por ejemplo. Eso ya es distinto.

En el fondo tampoco es mala idea. Esa asignatura, impartida con rigor, sería una buena forma de que se enterasen de todo lo que debemos a la religión católica a lo largo de la historia.


martes, 10 de febrero de 2015

Nada de un "poquico"


¡¡Ay, las tildeeeess!!

(Cartel pegado en la puerta de una habitación del hospital)

miércoles, 14 de enero de 2015

Erase una vez...


... una portera que solía insultar a los vecinos del 5º. Sus palabras no eran sólo indignantes, sino a veces también mordaces, de humor irónico fino y al mismo tiempo rabioso. En conversación con el resto del vecindario, aprovechaba a sacar sus presuntos trapos sucios, algunos sin prueba tangible alguna. Doña Pura, que así se llamaba la portera en cuestión, no se conformaba e iba más allá: fotocopió unos panfletillos en los que satirizó las costumbres de dichos vecinos, incluso cobró por venderlos; después de todo, las fotocopias le habían costado sus céntimos. Los panfletos comenzaron a circular por la ciudad, provocando hilaridad en unos y curiosidad en otros. El negocio no iba mal, de modo que doña Pura publicó una segunda edición, con nuevas caricarutas y chismes insultantes de los vecinos del 5º. Y luego una tercera, y una cuarta. Eran divertidísimos. Las difamaciones se extendían por la ciudad: se hablaba ya del origen nada claro de la familia, de salidas de casa de la madre, de noche y a escondidas para encontrarse con vaya usted a saber quién. Apareció una quinta edición de fotocopias, y una sexta...
Un día, a primera hora de la mañana, la portería de doña Pura apareció destruida por el fuego. Su cuerpo carbonizado fue localizado en un rincón.
¿"Crimen vengativo y desproporcionado"? No: la noticia se difundió en todos los medios como un ataque a la libertad de expresión. Al fin y al cabo, ¿no es informar una de las funciones de las porteras?