"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

domingo, 14 de septiembre de 2014

No se me ocurre título

Estuve a punto de hacer una foto al rótulo y pegarlo aquí para ilustrar la entrada, pero inmediatamente pensé que semejante ordinariez y falta de respeto no ilustran absolutamente nada.
Circulaba delante de mí un autobús con publicidad en su retaguardia. Se trataba de una empresa de comunicación. Tampoco voy a poner el nombre de la empresa en cuestión. Además, ya no me acuerdo. 
Ni siquiera recuerdo el principio del eslógan, pero sí el final. No decían "somos la leche", sino ese otro vocablo que todos estáis pensando y que, por supuesto, me niego a reproducir en ese contexto. El hecho de escribirlo sin hache demuestra que no sólo son animales en sus modales, sino también en cuanto a cultura. ¿Alguien contrataría una empresa de comunicación que se anuncia con faltas de ortografía?
Por otra parte, lo mínimo que se le pide a una empresa de publicidad o de comunicación es que sea creativa. Es curioso, por tanto, que unos tipos cuya creatividad lingüística sólo alcanza el nivel de los "tartamudos mentales" (*) decidan dedicarse precisamente a la publicidad.
Todo esto es mucho, pero me importa un bledo. Allá ellos y su falta de comunicación para una empresa de comunicación. Todo ello, al lado de la irreverencia estúpida e inconsciente de quien pronuncia esta palabra sin su contexto adecuado, se queda en mera anécdota.

* Léase "Una palabra profanada", de D. Enrique Monasterio.


1 comentario:

Vivir con humor es mejor dijo...

Mal gusto y publicidad, en ocasiones, van de la mano. Supongo que es provocación. Pienso que la buena publicidad, más que provocar, ha de interpelar.

A tu pregunta de quién contrata una agencia que publicita con faltas de ortografía, te diré que si el que contrata no sabes escribir (algo muy habitual), no percibe las faltas.
Estoy harta de ver webs y redes sociales de comercios, empresas, asociaciones plagadas de faltas.

Desde luego, no me tendrán entre sus clientes.