
Ocho y pico de la tarde. Llaman a recepción desde una habitación del segundo piso.
- Mire, es que tenemos frío.
- La calefacción está en marcha. ¿No funciona el radiador? Mire a ver si está frío...
- No, no, el radiador está caliente, pero tenemos frío.
Decidí subir a ver qué pasaba, por si se podía solucionar algo. Les llevaba además una manta extra que me habían pedido.
Toc, toc.
- Ah, gracias. ¿Ve? Hace frío y...
- Hum... bueno, están ustedes en pijamilla. Quizá eso influya...
- Je, je, sí, bueno, es que como nos acabamos de duchar, pues ya nos quedamos con el camisón y luego nos vamos a la cama.
La verdad es que en la habitación hacía calorcete. Pero claro, si una se empeña en no vertirse, yo no puedo hacer milagros.
- Mire, yo les podría dejar el mando para que pusieran aire caliente además de la calefacción, pero no se lo aconsejo. Si ahora añaden ustedes aire, esto va a adquirir un ambiente cargado, y luego no dormirán bien. Les aseguro que aquí hace calor, yo lo noto al entrar desde el pasillo, que también está climatizado, pero siempre está menos caliente que las habitaciones.
- Es que en Canarias estamos con la manguita por aquí (se señala el codo) y es que ha sido llegar a Valladolid y nos hemos quedado congeladas.
Claaaro, mujer, por eso uno es norte y otro sur.
Conclusión: lo primero, vertirse.