Sé que los retrasos del SACYL son monumentales, sobre todo en algunas especialidades, pero no me llegaba la carta de aviso para la prueba y decidí ir a ver.
A pesar de la hora punta para estos trámites, no había mucho público y la cosa iba rapidilla. No tuve que esperar mucho.
Al llegar a ventanilla, me atendieron dos chicas. Tal vez una de ellas estuviera de prácticas.
- Buenas, mire, mi médico ha mandado hacer una prueba y estoy a la espera de recibir la carta de aviso para el día y hora, pero como ya hace varios meses y aún no he recibido nada, quería confirmarlo, no sea que se haya perdido la carta por el camino, o me la hayan enviado a mi antigua dirección, que ya me ha pasado alguna vez.
Mentirusco gordo "atao" con piedra. Jamás se ha perdido una carta ni me la han enviado a dirección equivocada, pero todo sea por no enfadar a las señoras administrativas, que se pueden sentir ofendidas si se les mete prisa o si se les insinúa que se les ha perdido una cita o, en fin, que ellas puedan tener la culpa de algo.
- ¿Nombre y apellidos del paciente? ¿Nombre del médico? ¿Tipo de prueba? ¿Cuándo la encargó?
Tras responder al interrogatorio, consultaron la base de datos con el siguiente resultado:
- Tienes una cita para el 1 de octubre.
- ¿Cómo "cita"? No, no, es una prueba.
- Sí, pero ésta es la cita que tienes que tener para ver los resultados. La prueba aún no está concertada, es que hay mucha cola para esa prueba, ¿sabes? Pero la cita ya está, es el 1 de octubre.
Ante la inexpresividad de mi rostro, la administrativa siguió:
- No sé si me entiendes...
- Sí, que tengo los resultados antes de la prueba.- respondí yo con cara de palo.
- Sí, eso... ¡No, bueno!, o sea, a ver: la prueba será antes, pero aún no la hemos concertado, porque como digo....
- Sí, sí, vale, pero el caso es que a ustedes no les consta ahí la fecha, no se ha perdido la carta, ni...
- No.
- Bien, gracias.
Y me retiré. Como ya digo, nunca me ha sucedido lo de la carta. Pero mi preocupación no disminuyó, ante el riesgo de que al final me citaran para ver los resultados de una prueba que aún no había sido efectuada.
Y eso sí que me ha pasado alguna vez.








5 comentarios:
Leer esta entrada me ha traído muy malos recuerdos. Por circunstancias soy “usuaria” habitual de esos lares y estas cosas me ponen enferma. Vale más no ir al médico.
Hay que ver cómo eres, Altea. Fíjate que no se han equivocado de especialista, o de prueba, o de enfermo.
A una chica de 38 años, en mi ambulatorio no le querían dar hora con SU médico, con el que ya se había visitado otras veces, porque según el ordenador ella tenía siete años y le correspondía un pediatra.
Le costó un buen rato hacer entrar en razón a la mendruga del mostrador, para que le modificara la fecha de nacimiento. "Yo te entiendo, pero si aqui pone siete años, sólo te corresponde pediatra".
Joer Dulci, si es que no se sabe ya qué hacer. Pues encima que piropean a tu amiga, aún se queja.
Y tú, Altea, encima de que hacen las pruebas con la bola de cristal para no sobrecargar los presupuestos sanitarios, aún te quejas.
Aunando las quejas, o sea.
Vaya, vaya, Eli, mira que me parecía... En la historia que cuentas en lo tuyo, te pones mucho en la piel del paciente. Demasiado para no haber estado ahí. Yo también soy usuaria, pero si no acudimos al médico, ¿de qué íbamos a morir? :-)
Jo, Dulci, iba a decir que no me lo podía creer, pero con la experiencia que tengo, ¿cómo no creérmelo? Pero no es sólo en sanidad, hace años (unos cuantos) una chica que conozco tuvo que personarse en el registro civil porque al ir a casarse, en su partida de nacimiento ponía que era varón. Y no le dejaban casarse con su novio. O tempora, o mores!
Bueno, Pianista, es que son capaces de cobrarme un plus por lo de la bola, que igual no entra en la seguridad social. Menudos son.
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