"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

domingo, 22 de julio de 2012

Humillación

A veces pasan estas cosas. Resulta que estaba tan tranquila en el hotel cuando de pronto:
- No hay internet.- dije
- ¡¿Que no hay internet?!
Alerta naranja. Que falle internet quiere decir no poder controlar las reservas on line y no acceder al correo electrónico, además de dejar sin servicio wifi a los clientes.
Me puse a buscar el fallo. No es mi obligación, pero me toca las narices un montón que los cacharros se burlen de mí. Ya había pasado en otras ocasiones y, modestamente, conseguimos encontrar el fallo antes de que viniera el técnico. Y esta vez no podía ser menos. ¿Así, de buenas a primeras, no tenemos internet? Pues no. Revolveré Roma con Santiago y encontraré el fallo. Menuda soy yo. ¿Será el router? ¿El servidor? ¿Se habrá borrado la configuración?
Pero mi turno se acababa y el fallo no aparecía. Finalmente:
- Creo que hay que llamar y que vengan a mirarlo.
Al regresar por la noche ya estaba arreglado, pero el técnico seguía allí. Pregunté si es que se había dado mal la cosa. Lo curioso es que la compeñera me respondió con naturalidad, sin un ápice de sorna, casi con inocencia:
- No, éste está aquí por otro asunto. Lo de internet era que estaba mal enchufado a la pared.
- O sea, has apretado el conector de la pared y ya, ¿no?
- Sí.
- Bien...

6 comentarios:

Dulcinea dijo...

jua, jua, jua, pero qué bueno. Si es que no hay nada como la informática para protagonizar chascarrillos de ese tipo.

Ahora te esperan unos dias de comentarios tipo "¿y el enchufe?"
jua, jua, jua,

Miriam dijo...

jua jua jua Es lo que tiene ser honrada y pasar de enchufes ja ja ja

Al Neri dijo...

Eso no es una humillación, sino una simple equivocación.

Es cielo y es azul dijo...

¿En serio? ¡Me parto!

Begoña dijo...

Muy bien lo que dices.... a mi se me salen las humillaciones de ese tipo del cesto... recuerdo una vez que después del verano y del otoño... llega el frio invierno y quise encender la calefacción. ¡No funciona! Miro por aquí y por allá, me resigno a llamar al técnico un poco malhummorada por lo que me iba a cobrar y... ¿sabéis lo que pasaba? Que se había saltado el chivato.
Por cierto, lo que me encanta es la imagen. Begoña

Dulcinea dijo...

Insisto en mi teoría de que dentro de los ordenadores hay duendes que nos boicotean.

Una vez, estrenando un portátil del Insti con mis quinquis les insistí que lo trataran con cuidado, que la pantalla era frágil, etc. En esas que lo cierro delante de ellos son reparar que había dejado la tiza sobre las teclas. Y les veo reprimir la risa. "ya la has liado Dulci, me dije". Efectivamente, había polvillo de tiza, totalmente triturada, entre las teclas. Soplé y lo sacudí como un sonajero.