"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

martes 8 de mayo de 2007

Sí que pasa

Llega el calor. Quienes han estado trabajando sus músculos en el gimnasio, empiezan a lucirlos. Quienes han sufrido los rigores del régimen alimenticio de invierno, comienzan a pasear su recompensa.

¿Pasa algo?

A veces, ver cómo "todo el mundo" lo hace, cómo se deshace de la funda, incluso de la imprescindible, puede llevar a la conclusión de que no pasa absolutamente nada, porque nos hemos acostumbrado. Hasta hace unos pocos años, para restar centímetros a blusa, camiseta, falda, etc, había que pensárselo un poco. Ahora es algo que se da por supuesto. La ropa interior ya no es interior. El salvavidas que emerge por encima del pantalón ya no es algo humillante.

Pero sí que pasa.

Caminando por las calles de mi barrio, nada céntrico, observo un tipo de edad difícil de determinar, hablando con dos chavalas de unos trece años. Pensé en la posibilidad, dado el aspecto del individuo, de que estuvieran intercambiando mercancía peligrosa. Al llegar a su altura, llegó a mis oídos un trozo de conversación que me dio dos datos: las chicas iban de compras y el tipo en cuestión era el padre de una de ellas. Oí lo siguiente:

- Si es camiseta, que sea por debajo del pantalón. Eso de ir con la tripa por fuera, ¡que sea la última vez!

Desconozco si las chicas obedecieron, pero la recomendación iba totalmente en serio, y de parte de alguien que, claramente, sabía de lo que estaba hablando.

Cuando veo chavalas excesivamente desenfundadas y acompañadas de sus padres, pienso que las madres son tan vanidosas (en confianza diría otro adjetivo) como sus hijas, y sus padres, malvados, porque, como ejemplares pertenecientes al sexo contrario tienen que saber perfectamente lo que provocan sus hijas, y aun así permiten el riesgo de que sean tratadas de cualquier forma.

9 comentarios:

Rictus Morte dijo...

La verdad es que me pregunto muchas veces si saben las niñas qué provocan en los hombres. Si realmente lo saben o son ignorantes de ello. Pero no creo que haya tanta ignorancia, o inconsciencia, y si la hay es por comodidad, y por tanto, una ignorancia culpable.

Altea dijo...

Te aseguro que lo saben. Otra cosa es que les parezca, erróneamente, que tienen todo el derecho y que la culpa no es suya.

Nodisparenalpianista dijo...

Ni te imaginas cómo se las gastan por estos trópicos...

Ricardo Montoliu dijo...

Recuerdo que durante la carrera, un día de calor, entró en un edificio de la Universidad una estudiante que, o no tenía dinero para ropa, o... en fin... Pues bien, el bedel, ni corto ni perezoso, le paró en pleno hall, y con mucha delicadeza, en un tono suficiente para que se oyese, le dijo: "Disculpe señorita, pero ud., ¿ha venido aquí a enseñar o a aprender?"
A buen...pocas...

Rictus Morte dijo...

Je je; una vez me dijeron que hay dos tipos de mujeres: las decentes y las docentes. Las docentes son las que enseñan.

Aún así creo cada uno es responsable de sus propios actos, y por muy fuerte que sea "una tentación", tiene que haber voluntad suficiente para superarla. En ningún caso culparía yo a una mujer de una agresión sexual o de un acoso, como a veces sucede. De distraer -o atraer- la atención de los hombres, sí ;)

Enrique Monasterio dijo...

Conste que te leo. Algunas veces, como hoy, querría poner un comentario para dejar claro que estoy aquí. Pero no pega mucho que un cura entre en algunas tertulias.

Altea dijo...

Gracias, lo comprendo.

Ángel dijo...

He puesto una referencia a este post en el mío de hoy

Miblog. Ángel dijo...

Soy el de la referencia