"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

jueves, 10 de febrero de 2011

Reserva telefónica


El hombre terminaba de darme sus datos para hacer una reserva.

- ¿Y por ahí para aparcar qué tal? -preguntó.

- Bueno, todo esto es zona azul, ya sabe, hay que estar pendiente de la hora y...

- No, eso no me preocupa. Tengo tarjeta de discapacidad.

Le pregunté entonces si necesitaba algún tipo de adaptación, o prefería la habitación más "a mano" o alguna otra cosa.

- Ah, no, no se preocupe. Yo ando perfectamente. Lo único es que me falta un "faro", ¿sabe? Pero nada más.


Le falta un "faro"... Parece ser que no lo lleva mal.

6 comentarios:

Al Neri dijo...

Vaya humor. ¿Y usted cómo no se percató a simple vista de su discapacidad?, ¿llevaba un ojo de cristal? Porque parche no creo :-)

Dulcinea dijo...

Calla, calla, que una ex-alumna mía llevaba un colgante un poco raro. Me explicó que era el ojo de cristal de su abuelo, ya fallecido. Total, que ella se hizo un colgante con la prótesis del finado y lo llevaba a modo de gargantilla. Desde que me lo contó intentaba no mirar el artefacto porque me daba la impresión que el pobre hombre me miraba.

Anónimo dijo...

Hola Altea y comentaristas blogueros, serás castellana pero con un espíritu de lo más navarro, siempre españoles,claro, también quiero invitaros a visitar un buen blog donde madurar la fe mediante la formación y catequesis adulta, mistagogia de la liturgia, pensamiento teológico, vida espiritual y aliento para la santidad.


Un saludo.


http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com/

Miriam dijo...

Me encanta la gente que enfrenta la vida con valentía, sin ir de víctimas. GEnial entrada
Y el comentario de Dulcinea... que fuerte¡¡ Es realmente tener el ojo del abuelo encima¡

Nodisparenalpianista dijo...

Jaja, le faltaría un faro pero le sobrarían luces.

Altea dijo...

Neri, es que estábamos hablando por teléfono. Pero sí, cuando llegó, resultó que lo llevaba de cristal.
Y tú intentando mantener el estómago en su sitio mientras te lo explicaba, ¿no, Dulci? Para que luego digamos que sólo le pasan cosas a don Enrique Monasterio. Qué espanto.
Hum... lamento no saber cómo es el espíritu navarro, NIP. Pero no pierdo la esperanza de poder visitar Navarra tranquilamente alguna vez, sin tener que pasarme por la clínica universitaria para alguna consulta.
Desde luego, Miriam, es de agradecer por los demás y también por el interesado. El buen humor quita muchas neurosis.
Si, Pianista. Espero que le sirvan para suplir la falta de campo de visión mientras conduce, que esa es otra.