"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Un mensaje


Llego a la recepción y después de unos minutos descubro un papelito desplegado, escrito a lápiz:
"Gracias por una agradable visita". Abajo firmaba sólo con el nombre y dibujaba una carita sonriente.
- ¿Y ésto? -pregunto a la compañera.
- Lo ha dejado esta mañana en la habitación la chica que ha estado en la... 204, creo. Qué mona, ¿verdad?
- 204... Ah, sí.
Me sonreí. Había llegado el día anterior sólo para una noche y salía de madrugada porque tenía un vuelo temprano. Era joven y muy agradable. Recuerdo que se hizo un lío al entrar por la puerta de la calle y tuve que salir a ayudarla. Ella sonreía, un poco avergonzada por su torpeza. En el escaso tiempo que hablamos me di cuenta de su buena educación, sencilla, sin tontería y con una sonrisa de fondo. Una persona fácil de contentar. Subió a la habitación y no la volví a ver. Para mí que se metió al sobre nada más llegar.
Teniendo en cuenta que no hablaba ni papa de español, me la imagino consultando el diccionario para poder escribir el mensaje del papel.
En fin, diréis que es una cosa sin importancia. Pero me gusta comprobar lo fácil y útil que es agradecer las cosas, los servicios bien prestados, aunque hayan sido remunerados.

4 comentarios:

Miriam dijo...

Que fácil es hacerle la vida agradable a los demás. A veces pienso que un detalle como el que cuentas puede darle una chispa de vida a alguien con un problema importante en casa, o de salud o lo que sea.

Es cielo y es azul dijo...

Chica, qué gusto.
Qué alegría encontrarse con gente agradecida y educada. Aunque eso debería ser lo habitual.
A ver si cunde el ejemplo.
Un abrazo.

Al Neri dijo...

Nuestro trabajo es nuestro servicio a la sociedad, nuestra contribución a que funcione mejor, así que es importante hacerlo con mimo no solo por realización personal, sino por sentido del deber y por los demás.

Dulcinea dijo...

Estos detalles son los gratificantes de verdad, los que nos llenan, los que no se traducen en más pasta o más medallas pero nos ayudan a seguir adelante.