"CUANDO LA VERDAD ESTÁ TODAVÍA CALZÁNDOSE LAS BOTAS, LA MENTIRA YA HA DADO LA VUELTA AL MUNDO" (Mark Twain)

miércoles, 3 de octubre de 2007

¿Culpable, YOOO?

Hay quien decía: "me encantan los días de lluvia porque la gente no se entera de nada". Una gran verdad. Solemos andar encogidos, aunque llevemos paraguas, tal vez mirando al suelo. Y más nos vale hacerlo, si la acera está forrada de baldosines, siempre mal colocados, desprendidos de su hueco, lleno de agua, que se venga de quien lo pisa sacudiéndole una jarreada de agua hacia arriba, condenándole a permanecer con los pies mojados durante el resto de la mañana. Todo ello es compatible, por supuesto, con echar una mirada de vez en cuando hacia el frente, ya que es más que probable que alguien más que nosotros circule por la calle en ese mismo momento y haya que compartir el escaso espacio vital que proporciona la acera.
Atascos de circulación, autobuses abarrotados y escasos de aire, vehículos desaprensivos que salpican a los encogidos viandantes, forman parte de un día de lluvia prototipo. Inevitable.
Pero hay un curioso caso que sieeempre se produce: el de la señora, porque casi siempre son señoras, que al cruzarse con alguien, golpea con su paraguas (sin querer, por supuesto) a ese alguien en pleno rostro, dejándolo sin capacidad de reacción. Si la víctima tiene la osadía de protestar, la culpable, lejos de reconocer su error y pedir disculpas, sonríe displicentemente; y, dirigiéndose al primero que encuentra, pidiendo su aprobación, suelta: "Que le he dado, dice..."
Señora, que no se lleva mi ojo colgando del paraguas de puro milagro, oiga. No me fastidie... Incluso como recurso de disimulo resulta pobre, qué quiere que le diga.
Me recuerdan a los tipos (porque en este caso suelen ser tipos) que cruzan en rojo sin ver el vehículo que se aproxima. Al darse cuenta de la situación intenta quedar bien cometiendo una segunda patochada: no acelera para nada el paso y, si el conductor le propina un bocinazo, le saluda con arrogancia. Si es que lo tenía controlado, hombre, que no os enteráis.
Hoy, en un momento de descanso de la lluvia, decidí ir caminando al trabajo. A mitad de camino comenzó a llover de nuevo. Una paisana que salía del "super" disparó su paraguas automático sin mirar previamente alrededor. Me doblegué para evitar el impacto:
- ¡Jolín, señora!
- ¡Huy!, perdona, hija.
¡Ahí va, qué sorpresa!, una reacción educada. Casi no me lo podía creer.
Habría hecho bien: al separarme unos metros de ella, oí con nitidez:
- Pues hijo, ni siquiera la he dado.
¡Vaya por Dios, qué mala suerte, la mujer! Ni siquiera me ha dado.

9 comentarios:

unjubilado dijo...

Me he reido a gusto, ya que has comentado casi todos los supuestos que ocurren en los días de lluvia, quizás te ha faltado ese en el que vas protegido por los aleros de los edificios y por ceder el paso a otra persona te separas un poco de la pared coincidiendo con un canalón que desagüa de golpe encima de tí.
Vengo del blog de Marta y me ha hecho gracia tu comentario "El jubilado" no carga... Si ya soy muy viejo para "cargar"...
Saludos

Marta Salazar dijo...

no tienes botas para la lluvia?

:)

recomiendo el uso de sombreros, mucho mejores que el de los paraguas...

saludos!

Néstor dijo...

Fíjate si es difícil saberse culpable, que la ley prevé que uno pueda declararse inocente de las mayores barbaridades, aun cuando fueran manifiestas.
Qué menos por un golpecillo de un paraguas...

Altea dijo...

Ja, ja! UnJubilado, es que voy toda ansiosa a ver ese post y resulta que no cargaba la página, vete tú a saber por qué. Probaré ahora otra vez. Seguro que la culpa es de Marta :)
Marta, tengo sombrero, pero aunque te cueste creerlo, tengo serias dificultades para mantenerlo sobre la cabeza. Curiosísimo, porque tampoco la tengo tan grande...
Néstor, ya se sabe: "Si me ven, burléme; y si no, calléme".

Marta dijo...

¡¡Jaja, Altea!! ¡¡Lo has contado muy bien!! ¡¡Qué risaaa!!
Por algo odio los paraguas. Sacan lo peor de mí, ¡¡lo peor, jaja!!

María dijo...

ainsss yo también odio los paraguas!!!

esque cuesta mucho pedir perdon!!!, que hay que comerse el orgullo!!

estarjo dijo...

te he pasado un meme...

Nodisparenalpianista dijo...

Sisisisi, menos mal que yo llevo gafas, porque si no, ya me habrían sacado los ojos varias veces!!!!
A mi siempre me me ha parecido extraña, a la par que algo tonta la cosa de echarse a correr cuando llueve, como si delante estuviese seco. Apostaos y ved a los corredores bajo la lluvia: es que no se dejan ni un charco. Chopchopchop, que parece que los huelan. Y con un poco de suerte pisan hojas, patinan y o se descoyuntan la cadera o directamente se esmorran sobre el charco más grande.
Y luego estamos unos tontos que cuando llueve sonreímos y caminamos despaito para sentirnos como las numes dejándonos empapar por el fresquito de la lluvia. ¡Viva la lluvia!!!!

Altea dijo...

Estarjo, guapa: ni idea de qué era el meme ése. Yo ni siquiera había oído hablar de ello.He tenido que pasarme por tu "casa" para ver si averiguaba algo. Hablar de lo que no me gusta; mmm.... bien. Pensaremos sobre ello.
Marta (miedo!) Ese "lo peor!" tan enfático hace que nos escondamos detrás de la columna más próxima.
María, sí, algún día hablaré de las palabras que han caído en desuso: perdón, gracias, por favor...
Pianista: ¿a lo Gene Kelly?