domingo, 30 de diciembre de 2007
Concentración por la Familia Cristiana
Aún no sabemos la cifra que los organismos oficiales darán sobre los asistentes. Quizá ya ni den cifras. "Ah, ¿que hubo algo en Colón?" Y mirarán para otro lado.
No importa. No me gusta presumir de ello, pero estamos en el bando ganador desde el principio. ¿Quién no ha tenido sus héroes de pequeños? El Capitán Trueno, el Corsario de Hierro... Al empezar a leer sus historias, nos poníamos inmediatamente de su parte. Y eso que no se les ahorraba leña. Las pasaban canutas, a punto de ser pasados a cuchillo por sus enemigos en ocasiones varias, de ser devorados por tiburones, pulpos gigantes, monstruosas serpientes. Pero no se nos ocurría abandonarlos, porque sabíamos que, de un modo u otro, iban a terminar ganando. Pues esa misma sensación tengo yo ahora. Nos están apretando las tuercas, pero no tienen nada que hacer. Luchar contra Dios es dar palos a la lluvia.
Así que, desde un lugar u otro, donde nos toque, seguiremos apoyando las iniciativas a favor de la familia.
De paso, ya que mañana no creo que pueda escribir, aprovecho para desear a todos un feliz año nuevo.
Y no hagáis burradas en Nochevieja, que os ven los Reyes.
viernes, 28 de diciembre de 2007
¿ALGUIEN SABE QUÉ HA PASADO?
¿Habrá entrado algún usurpador en mi cuenta de estadisticasgratis.com?
¿Será la inocentada que tenían prevista?
¿Tendrá algo que ver todo el lío que se han traído los de blogger hace un par de semanas?
¿Ha cogido mi blog la gripe y le afecta a su capacidad de cálculo? A mí me pasaba.
¿Se ha picado la estadística porque la he llamado mentirosa?
Que cojo y la quito.
domingo, 23 de diciembre de 2007
Felicitación

A quienes no tuvieron, y soñaron,
a cuantos alcanzaron, y perdieron,
a los apáticos que no apreciaron
la paz, el gozo, el bien que recibieron,
a los misántropos que sofocaron
las antorchas que se les encendieron,
a todos, al despierto y al dormido:
Volved al sueño que se os ha perdido.
(F. Álvarez Hidalgo)
jueves, 20 de diciembre de 2007
Incógnita
A lo que iba. Que de repente, Ross descubrió que pasábamos en frente de un lugar que parecía ser de culto, aunque bastante discreto.
- ¡Huy! ¿Esto es nuestro?
Con "nuestro", mi amiga quería decir que si era católico.
- Sí, es una capilla del Arzobispado, donde han trasladado los cultos de la iglesia de San Felipe mientras ésta está en obras.
- Aah...
Efectivamente, el lugar es de aspecto discreto, sin detalles exteriores significativos, como una cruz, por ejemplo.
Precisamente, a los pocos días acudí allí a misa. Y entonces sí me encontré un detalle significativo: una mujer pedía limosna a la puerta. Un lugar con alguien pidiendo en la puerta sólo puede ser dos cosas: un supermercado (y aquello no lo era) o un lugar de culto católico. Porque en lugares con otro tipo de culto no los veo. Y teniendo en cuenta que los que vamos a misa somos los peores, los hipócritas y los desalmados, no sé por qué piden allí, pero en fin, ellos sabrán...
sábado, 15 de diciembre de 2007
Por poco...
La verdad es que, hoy por hoy, ver en la TV a un personaje atrayente decir que cree en Dios es más dificil que lavarse los pies en una botella.
Héctor, el profe supermegaguay de El Internado, que siempre sabe lo que hay que hacer, que tiene la respuesta para todo, especialista en situaciones difíciles, se ha quedado flipado ante una pregunta de dos de sus más pequeñas alumnas.
"¿Existe Dios?", le han preguntado. Y él ha respondido a la gallega, como se suele decir, con otra pregunta.
- ¿Por qué lo preguntas?
Vaaaale, pero que no te están preguntando por el amor y la amistad, macho. Al final, la respuesta que querían las niñas quedó un pelín al aire.
Por lo visto, los guionistas pasan de que el prota, rodeado de valores humanos por todas partes menos por una, manifieste abiertamente una fe que no conviene para la audiencia. Y esta vez, por poco se les escapa.
domingo, 9 de diciembre de 2007
Imperturbabilidad
Y los de blogger tan pichis, seguro. Probablemente, ajenos a nuestro enojo, mosqueo y demás. ¿Imperturbables?
Me recuerda, hablando de imperturbabilidad, a aquella historia que contaban. Allí estuvo quien lo vió y aquí quien lo contó, ya se sabe. Resulta que, en plena calle, un montón de gente rodeaba a una anciana que profería terribles insultos, acusaciones e improperios contra el individuo al que tenía en frente. Éste, lejos de enojarse o de protestar, permanecía impasible ante la espantosa tormenta que le estaba cayendo encima, sin dejar de mirar a la anciana. Ante la pasividad de su interlocutor, ella aumentaba el volumen y la intensidad de sus palabras.
- ¡Es usted un sinvergüenza, caradura, ladrón, maleducado, cínico, insolente, bandido, indeseable..!
El hombre continuaba sin despegar los labios ni mover un músculo. El público se hacía cada vez más numeroso y expectante.
- ¡Truhán, golfo, estafador, indecente, despreciable...!
Al cabo de un buen rato, la anciana, rendida, calló, jadeante y agotada. Finalmente, el hombre, con expresión interrogativa, habló:
- Y él, ¿qué contestó a todo eso?
viernes, 7 de diciembre de 2007
Indecisión
Indecisa. Sí, lo soy de incógnito. Nunca lo había reconocido en público, pero creo que llegó la hora. Y ahora, con la trastienda del blog toda en inglés (¡¿pero qué hacen estos tipos de blogger?!!), es que se quitan hasta las ganas de traducir. Vas a poner una imagen, y aviso al canto. En inglés, claro. Y todo para decirte que roscas, que nada de imagen, que te vas a aguantar y te buscas otra, que esa no entra. ¿Y por qué? Ah, no sé. Que no sube y punto. Y como te pongas tonta, te digo que además no encuentro la página.
Pues esta entrada va a salir, como que estoy aquí mismo. Me niego a almacenar otra. Me da igual que no haya dicho nada en tres palabras y media.
Y para no marcharme sin aportar nada al mundo, ahí va un chiste de Forges, que por lo menos intentará aportar buen humor.
Si sube, claro.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
El muerto

Pero no. El maldito me recordaba su presencia cada vez que iba a barrer debajo de la cama. Sácalo, ponlo en otro sitio, vuelve a meterlo... Ay, qué agonía. Debería deshacerme de él, pero, ¿cómo? Empezaba a pensar seriamente en la posibilidad de descubrirlo, así al menos acabaría todo. Acarrear con las consecuencias quizá fuera más llevadero y luego, ¡vía libre!
¡No, no! Vamos a seguir ocultándolo por un tiempo, quizá se me ocurra algo. Tiene que haber otra solución. Mientras tanto... no sé, voy a cambiarlo de sitio, lo meto en un cajón y así no lo tengo que mover cada vez que limpie la habitación. ¡Aumpf! ¡Adentro! Cajón cerrado, asunto arreglado.
Pasó más tiempo, y era como si el problema hubiera desaparecido, incluso el muerto parecía que ya no estaba. No lo veía, no lo sentía. Tanto me olvidé, que un día voy a abrir un cajón para coger un jersey y ¡maldita sea, este muerto de...! Allí lo había dejado y allí seguía, recordándome que tenía que tomar una decisión. Mientras tanto, hiciera lo que hiciera y más tarde o más temprano, el muerto saldría de nuevo a flote.
Me desperté, suspiré y no lo di más importancia. No tenía ningún muerto que esconder, qué alivio.
Maldita concienc... digo, ¡maldito muerto!
domingo, 25 de noviembre de 2007
Educación para uso de internet
Lo curioso es que se supone que es una llamada de atención para los padres: "cuidado con los niños!".
¿Sólo?
Versión en español, cortesía de Marta Salazar.
domingo, 18 de noviembre de 2007
50 añazos

- ¡BUAAAAAA!! (pataleo)
- Sí, sí, tú sigue. Ya verás cuando lleguemos donde la abuela. ¡Que te agaaarres! ¿No ves que el autobús va a frenar y te vas a reventar contra el suelo?
- Dame elfmnfurhepofmrerñld .....
- ¿Qué dices, hijo? Te pones de un pesado...
- (Más pataleo) ¡Mmmmmnnngggg...!
- ¡Que no!
- ¡BUAAAAAA!!! (Puñetazos)
- ¡Ay hijo, bueno, toma, no me amargues más!
Supongo que éste no era el primer triunfo de aquel pequeño energúmeno. Sabe de sobra el volumen que hay que echar a cada alarido, el tiempo de aguante de mamá, los gestos que deben acompañar a las voces, en fin, todo lo necesario para conseguir aquello que se le niega en un primer momento. Puede pasar más o menos tiempo, habrá que poner más o menos esfuerzo, pero mamá tiene un límite. Al final lo conseguirá, y lo sabe. Pasarán unos pocos años y no es difícil imaginarle adolescente en el instituto soltando frescas a los profesores, con mirada perdonavidas, esperando todo del prójimo sin sentir la obligación recíproca. Ignora el significado y la existencia de palabras y expresiones como "gracias", "por favor", "perdón", "no te preocupes". Carece de percepción para las necesidades ajenas. Capacidad de donación nula. Su mundo será SU fin de semana, SUS colegas, SU chica, SU play, y todo lo que le produzca provecho y satisfacción inmediata. Desconoce la ecuación "Esfuerzo = Resultado". En primer lugar, por desconocer el significado de ambos términos. Al oír la palabra “responsabilidad” la boca se le queda entreabierta y la mirada perdida.
A los veinticasitodos los años decide casarse, dando por supuesto que aquello va a funcionar de la misma manera. ¿Por qué no? Pero al pasar los meses descubre que las reglas del juego eran otras. Se encuentra conviviendo con alguien también acostumbrada a conseguirlo siempre todo. Sus expectativas no se cumplen, la felicidad propia no llega (la del otro, ¿qué más da?), ceder la opinión es algo impensable. Las cuentas pendientes de uno con otro se acumulan, el silencio y las miradas furtivas revelan rencores escondidos.
El viernes pasado, Pensar por Libre hacía eco de una triste estadística: el aumento de divorcios entre recién casados. Una lástima, se mire por donde se mire. Y, ¿qué se puede añadir a la entrada anterior de ese mismo blog? Las leyes lo han propiciado, sí. Pero al ver a este pequeñajo del autobús creo que el problema viene de más atrás. La responsabilidad individual tiene mucho que ver. La educación actual no está formando individuos capaces de vivir en matrimonio indisoluble.
Hoy, en mi parroquia, un matrimonio ha celebrado sus bodas de oro. La verdad es que daba gusto verlos. El sacerdote les dirigió unas emocionantes palabras, incluyendo una verdad como un templo: los matrimonios que duran toda la vida no son aquellos que no han pasado por ninguna dificultad, ninguna discusión, etc, porque ésos no existen. Un matrimonio duradero está lleno de disculpas, gratitud, vueltas al principio, apoyo mutuo, y de un gran empeño por ver feliz al otro. Y éstos sí que existen.
A ver si Néstor nos cuenta también algún día alguno de sus ejemplos.
viernes, 16 de noviembre de 2007
Estoy en ello
viernes, 9 de noviembre de 2007
Al volante

En esto pensaba recientemente, cuando topo con la entrada del viernes 9 de noviembre de Al Río, que recomiendo fervientemente, y que me da cierta razón, aunque en otro orden de cosas.
jueves, 8 de noviembre de 2007
Autobuses elásticos

Por circunstancias que no vienen al caso, decidí ir al trabajo en autobús, cosa que no suelo hacer por la mañana. Cuando llegó, vi que venía inflado, varios pies y manos de los viajeros rebosaban por las ventanillas, los mofletes aplastados contra los cristales... Para mí estaba clarísimo que no podía coger a nadie más y cuatro personas esperábamos para subir. Efectivamente, paró, pero sin abrir las puertas. Lógico, sólo iba a dejar un pasajero y para eso abrió únicamente la puerta de atrás. No obstante, una señora picó la puerta desde fuera, con intención de entrar. Yo sonreí, ante su optimismo, pero mi risa se transformó en sorpresa, cuando vi que la puerta se abría. Cuando ya me había resignado a esperar al siguiente bus, resulta que éste pretende tomar más pasajeros. Vi cómo los tres primeros consiguieron subir y creí que yo ya no cabía, pero inesperadamente, ante mí se abrió el hueco justo para acoplar mi carrocería. "¿Estamos todos?", preguntó el conductor, y cerró las puertas. Intentaba localizar entre aquella masa de cazadoras, bolsos, etc, la máquina bonobús, pero comprobé que era del todo inaccesible. De repente, una mano solícita surgió entre la espesura. Era la del conductor. Tomó mi tarjeta y picó en su máquina. "Gracias".
Cómo consiguieron subir en la siguiente parada otras cinco personas, supera ya mi capacidad de análisis y deducción. De ahí la conclusión que da título a esto.
jueves, 1 de noviembre de 2007
En el ascensor

- Hola.
- ...ah.... (intuyo que quiere decir "hola")
A partir de aquí habla sólo ella. Él mantiene un riguroso silencio y yo prefiero no intervenir.
- ¡Cuchiiii! ¡Pero qué guapo es mi niño! Cu-cu-cu-cúuuu... ¡Mmmmuaac! ¿A ver cómo abre los ojitoooosss? ¡Huyhuyhuyhuyhuy!
Él le sopla ligeramente para apartarle un mechón que caía sobre los ojos.
-¡Quita, no hagas eso, que se constipa! Mmm....!! (Tono mimosón) ¿A que sí? ¡Pobrecito!
La criatura apartó la cara, quizá un poco harto de tanto sobeo. Salimos del ascensor. Él va a introducir la llave en la puerta, pero no acierta a la primera.
- ¡Aaaah, que no sabe, que no saaabe! Papá no sabe abrir, díselo, "papá no sabe, papá no sabeee".
"¡Guau!", contestó por fin el interpelado. Y fue depositado sobre sus cuatro minúsculas y peludas patas, desapareciendo a trotecillo en el interior de la casa de sus "papás".
Ay, Señor.
jueves, 25 de octubre de 2007
Las campanas de San Juan

Hoy paso frente a un negocio de estética cerca de mi casa, que suele tener un escaparate muy elaborado (el negocio, no mi casa), y veo un esqueleto-caricatura con una escoba de bruja y montado en moto. Me gustaría poder especificar el modelo de moto, que era especial, pero lamentablemente no entiendo del tema.
Y entonces, por fin, caí en la cuenta. Claro, es por el Halloween ése. Ni siquiera sé si está bien escrito. Bueno, pues no sé. Quien lo quiera celebrar, que lo haga. A mí, personalmente, me parece una tontada como la copa un pino, sobre todo teniendo en cuanta que en España ya tenemos nuestras tradiciones y no hacen falta las de los demás. Salvando las distancias de toda comparación, es parecido a lo del póker. Hay quien se empeña en España en jugar al póker, pero este juego no termina de cuajar aquí. ¿Por qué? Porque en España tenemos el mus, que va más o menos de lo mismo, y es mucho más divertido.
Y eso de que se intente desviar la atención de lo esencial, no tiene nada de gracia. Porque no sé exactamente cuándo se celebra Halloween, si el 1 ó el 2 de noviembre, pero me da igual: el caso es que el 1 es el día de todos los santos y el 2, el de difuntos. Así que ya están ocupados, se siente.
Dice mi madre que todavía recuerda, siendo niña, cómo sonaban las campanas de la Iglesia de San Juan, cercana a su casa, la noche del 1 al 2. En el silencio de la noche, era un tañido muy suave, distanciado y pausado, sobrecogedor, que en ningún caso inspiraba miedo, sino que incitaba al respeto y al memento. No era sólo un lamento. Aquel sonido llamaba a algo más trascendente y cargado de esperanza.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Comparación

lunes, 22 de octubre de 2007
Me gusta lo mío, ¿y qué?
Científicos vascos excavaron 50 metros bajo tierra y descubrieron pequeños trozos de cobre…….
Después de estudiar esos trozos por mucho tiempo, llegaron a la conclusión de que los antiguos vascos tenían una red nacional de teléfono hace ya 2500 años.
Por supuesto, en Cataluña no les pareció nada del otro mundo. Les pidieron a sus propios científicos que excavaran más hondo. A 100 metros bajo tierra encontraron pequeños trozos de cristal que, según ellos, formaban parte del sistema de fibra óptica que tenían los antiguos catalanes hace 3500 años.
Los científicos de La Granja no se dejaron impresionar.
Excavaron 150 metros bajo tierra …. no encontraron nada .
Excavaron 20 metros más y ….aún nada.
Entonces excavaron 250 metros en total y ……..ni por ésas....
Entonces, llegaron a la conclusión (con toda la razón) que los antiguos Segovianos, hace más de 5000 años,
…………..ya tenían TELÉFONOS MÓVILES.
¡Qué narices!,
¡¡¡VIVA CASTILLA!!!
martes, 16 de octubre de 2007
Plan de ataque

domingo, 14 de octubre de 2007
Adultos como niños (o peor)

Esta historia la oí contar hace un tiempo en un curso de ventas. Ante ello, hubo varias reacciones. A mis oídos llegó la conversación de mis dos compañeros contiguos:
miércoles, 10 de octubre de 2007
El rey va desnudo
domingo, 7 de octubre de 2007
viernes, 5 de octubre de 2007
6 de Octubre
Estoy muy agradecida a San Josemaría, como Fundador del Opus Dei. Él solía decir que no, que sus hijos se lo debemos todo a Dios, y que él no ha hecho más que estorbar. Pero como ahora no me va a replicar, insisto: le estoy muy agradecida. Es maravilloso saber que se puede santificar cualquier situación honrada, por encima de su importancia o de su dificultad.
En todo esto hay un detalle que me hace gracia y que no quiero dejar pasar. Es curioso que coincida el día de la Canonización de San Josemaría con el día de San Bruno, fundador de los cartujos, dos espíritus cuyo parecido entre sí es mera coincidencia. Veámoslo:
San Bruno redactó para sus monjes un reglamento que es quizás el más severo que ha existido para una comunidad. Silencio perpetuo. Levantarse a media noche a rezar por más de una hora. A las 5:30 de la mañana ir otra vez a rezar a la capilla por otra hora, todo en coro. Lo mismo a mediodía y al atardecer.
Nunca comer carne ni tomar licores. Recibir visitas solamente una vez por año. Dedicarse por varias horas al día al estudio o a labores manuales especialmente a copiar libros. Vivir totalmente incomunicados con el mundo... Es un reglamento propio para hombres que quieren hacer gran penitencia por los pecadores y llegar a un alto grado de santidad.
Esto no recuerdo de dónde lo saqué, pero por ahí está.
“Una vez preguntaron a san Josemaría qué oratorio le gustaba más en la casa donde vivía; su respuesta espontánea fue: «la calle». Esta afirmación nos muestra lo positivo que es el mundo para san Josemaría: se muestra lleno de un auténtico «entusiasmo por el mundo», si bien no de un modo ingenuo. No es ni optimista ni pesimista, sino un realista cristiano. Sabe de las consecuencias del pecado y del peligro de mundanizarse, pero —y esto es lo decisivo para su postura positiva en relación con el mundo—, también sabe que Dios ama al mundo”. (Homilía de mons. Fernand Franck, arzobispo de Luxemburgo, en la misa de acción de gracias celebrada en la basílica de Ss. Doce Apóstoles el 8 de octubre).
Esto está sacado de la web del Opus Dei.
Y sin embargo, los dos caminos terminan en el mismo sitio. Qué maravilla. Yo, por mi parte, voy a celebrar este día dando muchas gracias a Dios por ello y disfrutando de un buen postre que seguramente habrá en mi casa.
miércoles, 3 de octubre de 2007
¿Culpable, YOOO?
Atascos de circulación, autobuses abarrotados y escasos de aire, vehículos desaprensivos que salpican a los encogidos viandantes, forman parte de un día de lluvia prototipo. Inevitable.
Pero hay un curioso caso que sieeempre se produce: el de la señora, porque casi siempre son señoras, que al cruzarse con alguien, golpea con su paraguas (sin querer, por supuesto) a ese alguien en pleno rostro, dejándolo sin capacidad de reacción. Si la víctima tiene la osadía de protestar, la culpable, lejos de reconocer su error y pedir disculpas, sonríe displicentemente; y, dirigiéndose al primero que encuentra, pidiendo su aprobación, suelta: "Que le he dado, dice..."
Señora, que no se lleva mi ojo colgando del paraguas de puro milagro, oiga. No me fastidie... Incluso como recurso de disimulo resulta pobre, qué quiere que le diga.
Me recuerdan a los tipos (porque en este caso suelen ser tipos) que cruzan en rojo sin ver el vehículo que se aproxima. Al darse cuenta de la situación intenta quedar bien cometiendo una segunda patochada: no acelera para nada el paso y, si el conductor le propina un bocinazo, le saluda con arrogancia. Si es que lo tenía controlado, hombre, que no os enteráis.
Hoy, en un momento de descanso de la lluvia, decidí ir caminando al trabajo. A mitad de camino comenzó a llover de nuevo. Una paisana que salía del "super" disparó su paraguas automático sin mirar previamente alrededor. Me doblegué para evitar el impacto:
- ¡Jolín, señora!
- ¡Huy!, perdona, hija.
¡Ahí va, qué sorpresa!, una reacción educada. Casi no me lo podía creer.
Habría hecho bien: al separarme unos metros de ella, oí con nitidez:
- Pues hijo, ni siquiera la he dado.
¡Vaya por Dios, qué mala suerte, la mujer! Ni siquiera me ha dado.
jueves, 27 de septiembre de 2007
¿Antes no se llevaba?
Entre las tres hablábamos mucho.
- Mi novio y yo llevábamos cinco años saliendo y ahora en junio nos hemos ido a vivir juntos. - explicó la joven, emocionada.
- Nada, nosotros nos casamos. Antes eso tuyo no se llevaba.- respondió la decana del equipo.
- ¿Cuál, el concubinato? Si es más viejo que la tos.
No, no lo dije. Una lástima. Sólo lo pensé. Comprendo que dicho así habría sido como una puñalada en pleno diafragma, y cuando tres personas han de compartir cinco metros cuadrados las veinticuatro horas del día, más vale llevarse bien.
Pero, ¿por qué habría de sentarle mal? ¿Cuál es el problema realmente?
Recuerdo que cuando estaba el elemento ése de ETA en huelga de hambre y decían que dejaban entrar a su "novia" donde él estaba, alguien puntualizó: "Su concubina. No mancilles la palabra novia".
¿Cuál es el problema de los términos correctos? ¿Nos recuerdan nuestra conducta y preferimos darlos de lado?
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Sin complejo

Veía claramente que quien hablaba era una mujer de mediana edad, delgadísima, situada frente al cristal de una pescadería de cierto lujo. Miraba a la macro-pecera que se ve desde la calle y señalaba los distintos bichos que la habitaban. Sí, veía quién hablaba. Pero ¿a quién? Porque parecía estar sola. A medida que me acercaba, fui comprobando que sobre el hombro contrario a mi perspectiva inicial llevaba una jaula y dentro un pájaro, claro. Una especie de abubilla o algo así. Es decir, estaba en plena vía pública, enseñando a su abubilla los distintos tipos de peces y marisco. Y diciéndole que saludara: holaaa. Al principio me dio pena. Pero, pensándolo, también cierta envidia: ahí estaba, haciendo lo que quería, sin importarle qué dirá la gente que la vea.
Y yo pensando que el descosido de mi chaqueta iba llamando excesivamente la atención…
domingo, 23 de septiembre de 2007
Para sonreír un poco

1. En nuestro partido cumplimos con lo que prometemos.
2. Sólo los imbéciles pueden creer que
3. no lucharemos contra la corrupción.
4. Porque si hay algo seguro para nosotros es que
5. la honestidad y la transparencia son fundamentales
6. para alcanzar nuestros ideales.
7. Demostraremos que es una gran estupidez creer que
8. las mafias seguirán formando parte nuestro gobierno
9. como en otros tiempos.
10. Aseguramos sin resquicio de duda que
11. la justicia social será el fin principal de nuestro mandato.
12. Pese a eso, todavía hay gente estúpida que piensa que
13. se pueda seguir gobernando con las artimañas de la vieja política.
14. Mientras estemos en el poder, haremos lo imposible para que
15. se acaben las situaciones privilegiadas y el tráfico de influencias.
16. No permitiremos de ningún modo que
17. nuestros niños tengan una formación insuficiente.
18. Cumpliremos nuestros propósitos aunque
19. los recursos económicos se hayan agotado.
20. Ejerceremos el poder hasta que
21. comprendan desde ahora que
22. Somos la "nueva política".
martes, 18 de septiembre de 2007
Si hubiera tenido "valor"

- ¡Ay, si yo hubiera tenido valor...!
- ¿Valor para qué?
- Para marcharme con mi marido. Pero no lo tuve y aquí estoy.
De no ser por lo dramático de la situación me habría echado a reír. Al fin y al cabo, si lo decía de verdad, aún estaba a tiempo. No estaba totalmente impedida como para necesitar la colaboración de alguien en tan siniestra y macabra tarea. De un plumazo se me ocurren varias formas en las que lo podía haber llevado a cabo sin que los demás nos hubiésemos enterado hasta que no hubiera remedio. Estaba claro que lo decía con la boca pequeña.
No quería meterme en muchas filosofías con ella. Dada su situación, no estaba muy receptiva.
- Eso no es valor, Balbina. Es una cobardía como un caballo. ¿Y tus hijos, tus nietos? Les ibas a dar el disgusto de su vida.
- Se lo voy a dar de todas formas... ¡Cuanto antes mejor!
- ¡Sí, como que es lo mismo! – Intervino la otra compañera.- Me dice a mí mi abuela que se va a marchar al otro barrio porque la da la gana y me da un yuyu.
- ¡Ay, ay...! – Y desapareció renqueante tras la puerta del baño.
Nadie ponía en duda su estado. Pero no se puede llamar valor a la huída ante el sufrimiento. Lo peor es cuando uno pierde la noción de lo importante que es para los demás.
No pude evitar acordarme del caso de la abuela de una amiga mía. Siempre estaba diciendo que, con lo vieja que ya era, no entendía por qué Dios no la quitaba de en medio, que no hacía más que estorbar, que se quería morir cuanto antes. “Yo lo que quiero es morirme, no sé qué hago aquí”, etc. Un día, en casa con sus hijos y nietos, estalló de repente la olla exprés. Toda la familia quedó aterrorizada ante el estruendo. Cuando supieron de qué se trataba acudieron al lugar de los hechos, es decir la cocina, para comprobar desperfectos y el estado de la situación. Alguien preguntó: “¿Dónde está la abuela?”. Mirando alrededor unos y otros comprobaron, efectivamente, que la abuela había desaparecido. “¡Miradla! ¡Mirad dónde está la abuela!”, dijo uno al fin, señalando por la ventana. Al oír el impacto, había bajado como un rayo los cuatro pisos y estaba ya en la calle, en la acera de enfrente, aguardando acontecimientos en lugar seguro. “Y digo yo” me contaba su nieta entre risas, “si lo que quiere es morirse, ésta era la ocasión ideal, ¿no? Que se hubiera quedado allí quieta, a ver si había otra explosión. ¿A qué viene tanto correr?”
Mucha boca, mucha.
Además, lo que dice la frase del día de mi calendario de mesa es una verdad como un templo: “Si no le ha llegado la hora, ni siquiera un médico es capaz de matarlo”.
sábado, 15 de septiembre de 2007
¡Hola a todos!

No están mal los hotelitos de la Seguridad Social, aunque pueden mejorar, vaya que sí. Tiempo al tiempo.
Últimamente tienen por costumbre hacerte saber, de forma solapada y como quien no quiere la cosa, a cuánto asciende tu pensión completa, más las atenciones adjuntas, etc. En fin, todo aquello de lo que te libras de pagar de un tirón, como pasa en la privada. Para que sepas las ventajas que tienes y te olvides de las pequeñas incomodidades, tales como retrasos de diez meses en las consultas (no exagero), habitaciones triples, fumadoras nocturnas que piensan cándidamente que su humo no sale de la sala de personal, etc.
Todo esto lo digo con una sonrisa en los labios, tampoco quiero que nadie piense que he estado los diez días enfadada con todo lo que me rodeaba. Al contrario, ha sido la mar de llevadero y en ocasiones divertido. También he visto cómo las cosas salen adelante cuando uno pone de su parte. Es el gracioso caso del tipo que estaba en la ventanilla de información. No debía de haber dormido muy bien esa noche, porque fui a pedir un certificado de alta y me miró como si le estuviera pidiendo un plato de alubias.
- ¿¿Cómo??
- Sí..., un certificado de haber salido de aquí hoy. Para llevárselo al médico, ¿sabe? ¿O con lo que dan arriba ya vale?
- (Por fin, situándose) A ver, tendrá un informe o algo, ¿no?
- Pues sí..., espere... (Empecé a rebuscar) Es que lo metí lo primero y...
- (Con expresión perdonavidas) Bueeeno, es igual. Dígame cómo se llama.
Le di mi nombre y apellidos y comenzó a teclear ávidamente. Mientras lo hacía, estuve a punto de preguntarle cuánto solían durar allí los teclados de los ordenadores, pero por temor a distraerlo contuve la pregunta. Por fin, la impresora escupió mi certificado y me despedí con un complaciente “muchas gracias”, mientras me preguntaba para qué gaitas necesitaría él mi informe. Los hay con ganas de complicar las cosas. Me recordó a una ocasión similar, en que fui a pedir otro certificado.
- Buenos días, necesitaría un certificado de...
- (Negando con la cabeza) ¡Tiene que venir ella!
- Sí, claro, “ella” soy yo, que no me ha dejado ni decírselo, caramba.
- Ah, bien. ¿Nombre?
Son estas pequeñas cosas las que, después, hacen agradable la velada familiar durante la cena.
Mañana más.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Espero que sea pronto

sábado, 1 de septiembre de 2007
Asesores de nombres
"Mirar el calendario para poner a un hijo el nombre del santo del día está ya desfasado..."
Eso ya lo sabíamos desde hace mucho. Algunos incluso lo agradecemos infinitamente.
"...Ahora lo que se busca es un nombre poco usado, pero que no sea raro. Para ello, en USA ya se recurre a un asesor de nombres". O sea:
viernes, 31 de agosto de 2007
Parar los pies

miércoles, 29 de agosto de 2007
La columna de al lado (II)
Precisamente, allí conocí a María. Ahora dice que está en baja forma, que no se le ocurre nada. ¡Mirad su baja forma! La quiero yo para mis días más inspirados. Yo creo que sigue con la cabeza en Burundi. Ella piensa que ha aterrizado, pero no. Todavía tiene que pasar un tiempo, estas cosas son así. Sus (¿cuántos eran? ¿diez...?) hermanos le ayudarán a ponerse a tono poco a poco, y le darán materia prima para escribir.
Solo tiene un pequeño defecto: es culé. En fin, nadie es perfecto...
martes, 28 de agosto de 2007
La columna de la izquierda (I)
Conozco personalmente al autor del primero de la lista: http://www.alrio.blogspot.com/. Profesor de literatura (por si alguien no lo había notado leyendo sus entradas) e insaciable devorador de hoja impresa. Nada ajeno, sin embargo, a los festejos de fin de curso entre colegas. Precisamente el título que di a su blog obedece a la salida que tuvo uno de sus colegas, llegado a ese punto de inspiración filosófica que da el haber ingerido unas cuantas cañas y algo más. Se le acercó por detrás y dándole una palmadita amistosa en la espalda, con aire solemne declaró: "Amigo, sólo la Literatura nos puede salvar". No se le podía defraudar, así que en el mismo tono, nuestro bloguero se limitó a seguirle la corriente: "Tú lo has dicho".
A D. Enrique Monasterio no lo conozco personalmente, una verdadera lástima, pero no pierdo la esperanza. Conocía su Pensar por Libre a través de la revista mensual Mundo Cristiano. Me alegré un montón al enterarme de que se había lanzado a la blogosfera. Ya no tenía que esperar un mes para leer sus artículos y además podía comentarlo. Todo un lujo inesperado. Aún ahora continúo abriendo cada día su blog antes que el mío. Algunas de sus entradas, una vez leídas, son inmediatamente enviadas por correo electrónico, por supuesto respetando la firma.
María y Pianista merecen un capítulo aparte...
viernes, 24 de agosto de 2007
Estos retrógrados intolerantes...

Me lo he pensado mucho a la hora de poner esta porquería de frase en mi blog, pero como ejemplo del pensamiento pseudo-tolerante de hoy en día no tiene precio. Y como las cosas fuera de su contexto original pierden al menos una parte de su significación, voy a pasar a explicarlo un poco:
Invito encarecidamente a visitar este artículo, que no tiene desperdicio.
jueves, 23 de agosto de 2007
Agradable sorpresa

martes, 21 de agosto de 2007
Soy una joven de Juan Pablo II
En mi familia no hemos sido muy trotamundos, que digamos. Venía el Papa a España y muy bien, que no se nos pase poner la tele a ver qué dicen. Lo admirábamos, lo queríamos, como corresponde a un buen cristiano, pero no nos movíamos mucho por hacer peña para ir a recibirlo. Por “azares” que sólo Dios sabe, mis hermanos y yo comenzamos a frecuentar asociaciones juveniles cuya formación cristiana se encomendaba al Opus Dei. Cuando había un acontecimiento de este calibre, allí nadie pensaba en quedarse en casa. Aprendimos que había que estar allí, que el cariño había que mostrarlo. Tenemos mucho que agradecer a aquellos clubes, pero algo muy importante es haber tenido la oportunidad de haber participado en aquellas jornadas inolvidables junto al Papa, por haber comprendido su importancia.
Juan Pablo II veía en los jóvenes de los 80 y 90 a los padres de familia del siglo XXI. Los que seguíamos al Papa al Bernabéu, o al Monte del Gozo, o a Cuatro Vientos, o a todas partes, gritando “Juan Pablo II, te quiere todo el mundo” hasta perder el sentido, somos los que ahora nos batimos el cobre con quien corresponda, con tal de devolver a la familia la dignidad que le pretenden arrebatar, de obtener una educación escolar con un mínimo de sentido común, etc.
Juan Pablo II tenía una visión clara de la situación, buscaba a los jóvenes porque veía en ellos la esperanza. Y nosotros acudíamos a esas llamadas pasando por donde fuera: viajes agotadores de autobús (nada de aviones, nosotros por lo menos), calor por el día (aunque sólo nos dábamos cuenta cuando nos daba la sombra), dormir a la fresca también tenía su emoción (o en polideportivos, también muy habitual)
Una y otra vez le oíamos decir lo mismo: “¡No tengáis miedo!”. Aquellas palabras adquirían contundencia cuando sabíamos que estaban dichas por alguien que había sufrido el comunismo en todo su rigor, la persecución religiosa, la pérdida temprana de toda la familia... En fin, que sabía lo que valía un peine. Y, cuando ya apenas podía articular palabra, acudíamos a observarle. Ello era suficiente para regresar a nuestras casas como si hubiéramos oído el más elocuente de todos los discursos. Un buen maestro se hace entender sólo con la mirada.
Después de esto, ¿quién puede arredrarse ante las burlas de un gobierno indigno, de leyes injustas, de sociedades mal llamadas laicas, que utilizan su título de “demócratas” para vapulear a quienes les hacen frente, de persecuciones políticamente correctas? ¿Quién no tendrá fuerza para plantar cara cuando, donde y a quien haga falta? ¿Quién deseará la muerte ante una enfermedad difícil? ¿Quién pondrá límites a la vida?
Yo soy una joven de Juan Pablo II. Y ahora que mi década de los veinte ya ha quedado atrás y el correr de los años no hay quien lo pare, veo en Benedicto XVI a alguien que ha tenido la valentía de tomar el testigo más pesado que puede cargar un hombre de cualquier edad.
La enseñanza continúa.
De regreso

martes, 31 de julio de 2007
Que nadie se vaya; vuelvo en 20 días
viernes, 27 de julio de 2007
Ilusión profesional

Desconozco el nombre de la protagonista del hecho, porque no lo presencié, pero reconozco que me hubiera encantado, sólo por ver la cara de su profesora. La alumna en cuestión acababa de terminar el Ciclo Superior de Alojamiento. Por lo tanto, ahora venían tres meses obligatorios de prácticas en algún hotel, parador o similar. No hay que matizar que la ilusión de todo alumno que se va de prácticas es que, pasado ese periodo, lo contraten. Para quien empieza a trabajar es un buen comienzo. Por eso, uno mira las posibilidades de la empresa donde va, si es grande, buena pinta, trabajadores satisfechos, jefes majos, etc. Y en el caso que nos ocupa, la profesora le anunció a su alumna que le había encontrado unas prácticas en un parador de cierto prestigio y le dijo el nombre.
- (Disgusto) Pero eso no tiene playa.
- ¿Cómo dices?
- Hija, sí, Carmen, búscame algo con playa, para mis horas libres.
Conste que la alumna no bromeaba. La profesora me lo contaba sin salir aún de su asombro y preocupada por si tal vez aquello no era un caso aislado, ya que cada vez observa menos espíritu de esfuerzo y trabajo en los cursos que entran. Lamentablemente, se trata de una tendencia generalizada. Empezó siendo un problema de disciplina en los centros de educación secundaria, luego fue pasando a los de primaria. Y ante una falta de exigencia en la educación, en la lucha por alcanzar un resultado, ¿quién se va a plantear objetivos profesionales apetecibles? No sea que vayamos a trabajar "demasiao".
Que no tiene playa. Prácticas en un chiringuito de refrescos en la playa del Pisuerga, te había dado yo. Toma playa.
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Empiezo a estar tan, tan harta...
domingo, 22 de julio de 2007
Para animar a los sufridos catequistas

viernes, 20 de julio de 2007
Modélicos

Mochilas, plumieres, camisetas, gorras, chubasqueros, cuadernos, bufandas, abrigos y un largo etcétera de artículos fueron asaltados hace tiempo por las feísimas e ictéricas imágenes de los Simpson. En ellas se descubre un niño problemático (es así como se llama ahora a los gamberros), descarado, irrespetuoso, como si pretendiera ser simpático a costa de la honra de los que le rodean, sus padres incluidos. Leo en una crítica sobre la película que el padre es un fiel reflejo del norteamericano medio, es decir, irresponsable, con problemas de alcohol y poca inteligencia. O sea, una joya ejemplar. La fotocopiadora a la que suelo acudir, luce en la pared, entre otras cosas, una imitación de lo que podría ser la radiografía de la enorme cabeza de este hombre, en la que apenas se vislumbra el cerebro. Modelo de ignorancia y estupidez, cuya gracia consistirá, seguramente, en ser continuamente humillado por sus hijos. Desconozco las características del resto de los personajes, pero con esos dos de por medio, seguro que componen una familia encantadora, llena de corrección y afabilidad.
Pues estos tipos ya tienen película. Según la mencionada crítica, “no hay tabúes: drogas, homosexualidad, ecología, desnudos, violencia, armas, religión…” En fin, algo totalmente apropiado para disfrutar distendidamente en familia.
No nos la perderemos.
miércoles, 18 de julio de 2007
Prueba de paciencia

1ª Emprenderla con el monitor, rompiéndolo de un puñetazo (o dos, o tres), como quien parte la cara de alguien que claramente se está burlando de uno. Esta reacción me es imposible, primero porque el ordenador no es mío, segundo porque el monitor en sí es la pera limonera y es una verdadera lástima reducirlo a cristalitos, y tercero porque en el monitor no es donde está el problema. Por tanto, cargármelo no es la solución y añadiría un nuevo problema, en este caso para mi bolsillo. Descartado.
2ª Salir a la calle a dar dos gritos, decir unos cuantos tacos, dar una patada a la piedra que se me ponga por delante y regresar un poco más relajada. Esto acarrea la consecuencia de que me tomen por histérica, que la gente que me vea tenga algo que contar en su casa a la hora de la cena, y encima al regresar me encontraré el mismo problema, que no ha quedado solucionado, porque al ordenador no habré conseguido intimidarlo. También descartado.
3ª Intentar el recurso de desconectar el router por unos minutos y que se descargue, eliminar archivos temporales que puedan estar obstaculizando, cookies y demás. Sería ya la décima vez que lo hago, no serviría de nada. Otro descarte.
4ª Llamar al servicio de atención al cliente de telefónica para ver qué pasa con la conexión, oiga, que para eso pagamos y tal. Sólo de pensarlo me entran escalofríos. Fuera.
5ª Si no es muy urgente, dejar para otro siglo lo que estaba haciendo, ponerme a hacer otra cosa y volver a conectar mañana, a ver si la señora conexión quiere funcionar mejor. ¡Ah!, y alegrarme por haberme dado material para mi blog.
PD: Se admiten ideas y colaboraciones para un caso como éste, tristemente habitual.
martes, 17 de julio de 2007
¡No, si yo no lo veo!

Pues bien, parece que eso no es así. Ahora dicen que hay unos audímetros instalados en determinados hogares, elegidos concienzudamente, que con permiso de sus inquilinos, por supuesto, controlan si un programa está siendo visionado, independientemente de que el público en cuestión se haya quedado dormido en el sofá o vaya y venga mientras hace la cena, atiende el teléfono o esté más aburrido que una ostra. En estos casos, el público no se entera absolutamente de nada.
- ¿Qué estabas viendo en la tele?
- No sé, creo que era algo sobre los bichos del Ártico...
Pero luego hay otro tipo de público, que es exactamente el opuesto y también el más gracioso. El primero afirmaba haber visto la tele, pero no se había jalado una rosca. En cambio, éste niega en rotundo haberla visto, pero es capaz de proporcionar todo tipo de detalles sobre esa serie de TV que nunca ve. La parodia hecha por Les Luthiers lo ejemplifica a la perfección, hablando de la telenovela "Alma de Corazón":
Marcos Mundstock: Bueno, yo no veo televisión... Pero bueno, a veces la ponen en casa, y yo paso por ahí no tengo más remedio que enterarme... eh... Además, bueno, además tienen una historia, eh... Resulta que los Izaguirre Belmont, cuando empezaron a salir, los padres de ella no lo querían al muchacho... baaahhh... porque era pobre... la vieja historia, ¿no? Pero él insistió, y ellos se querían, pero él no tenía medios para... Entonces, al final, tratando de hacer fortuna, había un baldío que lo usaban como playa de estacionamiento, entonces él ahí puso un puestito de frutas y verduras. Después fue, le agregó cosas de quiosco, empezó a irle más o menos bien, fue progresando, progresando, al final armó un supermercado de cuatro pisos... y con eso se fundió. Entonces tiró todo el supermercado e hizo toda la plata que tiene con una playa de estacionamiento. Entonces fue aceptado por la familia de ella, se casaron... hubo una boda muy linda... ¿pero qué pasó? Pasaron varios años y no pueden tener hijos; entonces la señora Izaguirre Belmont no puede tener hijos, y la quiere, entonces, a la cieguita Adelaida como si fuera su propia hija.
Daniel Rabinovich (sorprendido): ¿Usted no ve televisión?
Marcos Mundstock: Lo que pasa es que me comentan en casa...
(Recogido de Les Luthiers de la Web)
¿Tendrán instalado un audímetro y por eso se ven obligados a presenciar esos programas que tanto les horrorizan?
miércoles, 11 de julio de 2007
Para sonreír un rato

Necesitamos un poco de humor, de modo que ahí va un examen DE VERDAD, enviado por un profesor de la ESO. Dice el profesor:
"Entre tanto, y para solaz regocijo de la audiencia, paso a adjuntaros la transcripción literal del examen de música de un alumno, que no tiene desperdicio. He respetado la ortografía en su forma original, espero que seáis capaces de entenderlo. Aunque penséis que es un invento, os aseguro que nadie tiene tanta imaginación para idear esto, y tengo la copia del original del examen, que da fe de todo lo que aquí se relata.
Pregunta 2: Características generales de la música barroca.
Pregunta 3: Beethoven.
Pregunta 4: Vocabulario musical. Define...
Barítono: es el que lleba la barita o sea el que dirije a los otros.
Pregunta 5: Brevemente comenta las características musicales de tu grupo/cantante/compositor favorito.
Nota:
Desde luego, el profe, qué cardo. Con el buen rato que le hizo pasar el chico.
Hace 10 años

martes, 10 de julio de 2007
Fe turbia

- Qué pulsera más curiosa tienes. - la eché mano para verla más cerca.
- Es que son pulseras de la suerte, no se pueden sacar.
sábado, 7 de julio de 2007
Maestros indeliberados (2ª parte)
Eran los días en los que el suicidio de Ramón Sampedro, tetrapléjico y algo más, acaparaba los informativos. Durante aquella charla - coloquio para voluntarios, surgió el tema de las causas que llevan a algunos enfermos a la desesperación. La formadora dijo entonces algo que después he visto confirmado en otros casos:
- Este hombre (R. Sampedro) carecía de tres cosas fundamentales. El haber tenido al menos una de ellas le habría ayudado, o incluso salvado. Primero, no tenía salud. Cuando uno tiene salud y se encuentra bien física y mentalmente, es extraño plantearse acabar con todo. Segundo, no tenía fe. El que tiene una fe, tiene una esperanza y eso le mantiene. Y tercero, pero no menos importante, no tenía a su lado ABSOLUTAMENTE nadie que quisiera que viviera. Los que tenía junto a él se limitaron a ayudarle a morir.
Lo que por entonces ella no sabía es que pocos años más tarde iba a tener la ocasión de predicar con el ejemplo. Una enfermedad fue dejando su cuerpo a la mínima expresión, con todo el suplicio que ello le acarreaba, sin plantearse ni por un momento adelantar el final.
De esas tres cosas fundamentales, ella contaba con dos: una familia por la que merecía la pena continuar luchando y una fe que le daba el convencimiento de que su vida valía lo inimaginable y era, por tanto, intocable.
viernes, 6 de julio de 2007
Maestros indeliberados (1ª parte)

Con "indeliberado" me refiero a todo aquél que no tiene intención de ser maestro, pero que, por una circunstancia u otra, acaba ofreciendo algún tipo de enseñanza, sin buscarlo.
- La ventaja de las primeras plantas de los edificios es que puedes observar con detalle durante unos minutos antes de ser descubierto.
La afirmación de mi amiga era tan sincera como cierta. Llevábamos ya un rato observando desde la terraza de su casa el ir y venir de los viandantes mientras hablábamos y hablábamos…
- ¡Mira!
Abrió los ojos y se agazapó ligeramente, como quien ha descubierto el objetivo desde la trinchera.
- ¿Qué?- la verdad es que me alarmé.
- Ese señor… Ése de ahí, el de la silla de ruedas.
- Ah...
Vi a un hombre de unos cuarenta años, bien parecido, elegante, traje, corbata, con un portafolios sobre sus rodillas. Efectivamente, avanzaba impulsándose él mismo desde su silla. Mi amiga continuó:
- Todos los días pasa por aquí. Vive ahí, a la vuelta. Un día le vi entrar en casa. Creí que necesitaría ayuda para sujetar la puerta, subir el escaloncillo, pero no. Lo tenía todo controlado. Entró él solito como si tal cosa. Lo que todavía no sé es dónde trabaja, pero de algún sitio viene, porque pasa puntualmente por aquí a la ida y a la vuelta, con el portafolios. Y muchas veces le acompaña su familia. Está casado, su mujer es de joven así, como él más o menos, y tienen dos niños pequeñajos, niño y niña. A veces va a buscarles él al colegio, y viene con ellos, el pequeño cómodamente sentado encima de él. Otras veces veo a su mujer que viene con los niños y se encuentran ahí los cuatro, y ya van a casa juntos.
Por un momento creí estar hablando con Susanita, la amiga maruja de Mafalda.
- Vaya, qué bien informada estás.
- Ya te digo, que les veo mucho. Y al principio me intrigó, qué le podría haber pasado y eso, un hombre con toda la vida por delante, porque ya le ves, que no es mayor. Pero ahora, aunque sigo sin saberlo, ya no me intriga. Me quedo observándoles, lo contentos que van, todos juntos. Da gusto verlos. Como si nada hubiera pasado. Y él no te creas que necesita de alguien para ir y venir, ya le ves que se impulsa solo, con todo brío.
- Sí, y eso que la calle no es nada fácil. Está rugosa y llena de vados que suben y bajan.
- Pues a eso me refiero, que cuando la calle se pone borde y le cuesta más, ni una queja, ni un mal gesto. Sólo el esfuerzo natural, el impulso. Claro, que con una familia así es difícil enfadarse.
- ¿Qué quieres decir?